El desafío del Chimborazo
La expedición estuvo integrada por cuatro alpinistas: el estadounidense Scott Dalinger, los colombianos Anderson Felipe Flórez Zapata y Alejo Rojas Prieto, además de Balladares.
Los cuatro ascendieron juntos las primeras montañas, pero el Chimborazo representó una prueba mucho más exigente.
"Ascendimos todos juntos las cuatro montañas, pero solo yo llegué a la cumbre del Chimborazo", relató.
El ataque final comenzó a la medianoche desde un campamento ubicado a aproximadamente 5,300 metros de altura.
Fe, familia y preparación
Balladares asegura que la fortaleza mental fue una de las claves para completar la expedición.
"Cuando llegaba a cada una de las montañas, lo primero que hacía era agradecerle a Dios por darme la fuerza, la fortaleza del corazón y de los pulmones para alcanzar estas cumbres", expresó.
Añadió que durante toda la travesía mantuvo su objetivo claro.
"Nunca pensé en rendirme. Siempre estuve enfocado en la meta que vine a cumplir: realizar las cuatro cumbres y llegar hasta el final", afirmó.
Según explicó, su principal fuente de motivación fue el respaldo de sus seres queridos y su fe.
"Mi fortaleza me la dio mi manera de pensar, mi familia y Dios ante todo", indicó.
El proceso de aclimatación
Antes de enfrentar los volcanes ecuatorianos, Balladares realizó un proceso de adaptación a la altura para preparar su organismo.
"Tuvimos que realizar senderismo y ascensos previos para aclimatarnos. Posteriormente hice el Pichincha como parte de la preparación", comentó.
El montañista destacó que, a pesar de la magnitud del reto, nunca sintió temor.
"En realidad no sentía miedo. Me sentía ansioso por realizar estas montañas. Tenía muchas ganas de conocer el Chimborazo porque es una montaña muy emblemática y siempre quise escalarla", manifestó.
Sin embargo, reconoció que las bajas temperaturas fueron uno de los mayores obstáculos durante el ascenso.
"Tuve dificultades en las manos debido al intenso frío. La temperatura estaba muy baja", recordó.
Orgullo veragüense
Con la conquista del Chimborazo, Edward Balladares, quien es miembro del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), se consolida como una de las figuras emergentes del montañismo panameño y deja en alto el nombre de Veraguas y de Panamá en escenarios internacionales de alta exigencia.
Su historia es la de un deportista que, impulsado por la disciplina, la fe y el deseo de superación, continúa avanzando hacia una meta que pocos se han atrevido a perseguir: conquistar las cumbres más importantes del continente americano.