En medio del corazón de la ciudad de Panamá nació, creció y se sigue expandiendo la vida de servicio y entrega de una de las iglesias más icónicas de la capital: la parroquia Cristo Rey, situada en el corregimiento de Bella Vista, sobre la avenida Justo Arosemena.
Con 90 años de existencia, esta comunidad parroquial ha acompañado a generaciones de panameños: desde lugareños y trabajadores del área, hasta personas en situación de calle o sin refugio. Pero, entre todas sus obras, destaca una pastoral que, para muchos, pasa inadvertida, aunque para otros es un verdadero bálsamo en medio del dolor y la desesperanza: la atención espiritual a los enfermos del Hospital Santo Tomás, su maternidad y el Hospital del Niño.
“Esta es una obra guiada por el Espíritu Santo”, afirmó el padre Acuña. “Visitamos a los enfermos y, si la familia lo solicita, administramos la unción de los enfermos. El hospital nos avisa y acudimos para sembrar esperanza en medio del dolor”.